Gobierno indio considera cobrar impuestos a Google, Facebook y Twitter

El gobierno indio está considerando gravar directamente a las grandes empresas tecnológicas sobre las ganancias que obtienen localmente. El centro está considerando un umbral de ingresos de Rs 20 millones de rupias y una base de usuarios de al menos 500,000 usuarios por encima del cual las empresas tecnológicas no residentes como Google, Facebook y Twitter tendrían que pagar impuestos directos al gobierno sobre las ganancias obtenidas localmente.

Según un informe de The Economic Times, los impuestos propuestos son parte de la Presencia Económica Significativa (SEP) que se introdujo por primera vez después de la introducción del presupuesto el año pasado. La introducción del concepto de SEP fue seguida de cerca por la Junta Central de Impuestos Directos (CBDT) que pidió sugerencias para enmarcar las reglas para el esquema de impuestos en julio del año pasado.

El gobierno indio, además de recaudar impuestos sobre las grandes compañías tecnológicas como parte de SEP, también planea introducir el esquema de impuestos en el Código de Impuestos Directos, que tiene como objetivo simplificar las leyes del país relacionadas con los impuestos directos.

El SEP impondrá un impuesto de alrededor del 35 por ciento a las grandes empresas tecnológicas, que es similar al impuesto pagado por las empresas locales, señala el informe.

El movimiento del gobierno indio para gravar directamente a las grandes empresas tecnológicas llega en un momento en que el ministro de finanzas indio, Nirmala Sitharaman, está presionando a las naciones del G20 para que adopten el SEP como un concepto para gravar a las grandes empresas tecnológicas y una estrecha cooperación entre los países miembros para tratar “delincuentes económicos fugitivos”.

La medida también se produce en un momento en que la Unión Europea está considerando aplicar un impuesto del 3 por ciento a las empresas tecnológicas extranjeras por las ganancias que obtienen localmente. Si los países miembros lo aprueban, la Unión Europea podría gravar a las empresas tecnológicas cuyos ingresos globales superan los 750 millones de euros y los ingresos imponibles anuales en la región superan los 50 millones de euros.